Estimados,
comparto con ustedes una reflexión que ha sido escrita al calor de los acontecimientos recientes, al movimiento estudiantil y sus demandas hoy tan justas como oportunas. Este documento fue escrito a solicitud de la Comisión Informativa de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción, que me ha tocado presidir en mi calidad de Secretario de Comunicación de dicha Federación y creo humildemente que ha sido hasta el momento mi único aporte concreto.
Educacion de Calidad
No se puede empezar a hablar de educación sin aludir a la raíz etimológica de la palabra: ex duco, que significa conducir hacia fuera. Tradicionalmente, la educación está asociada al compromiso de un adulto, autoritas, que significa a su vez, el que hace crecer. Por tanto, etimológicamente, se puede hablar de la educación como la introducción a la realidad en su completa dimensión, orientada por alguien que hace crecer, que abre tus ojos y tu mente a toda la dimensión de la realidad. Aquí hay una interpretación que rompe el paradigma, pues educar no es solamente el simple trasvasije de conocimientos de una mente a otra, si no que existe una responsabilidad, un compromiso de alguien que ya experimentó ese asombro ante la realidad y es capaz de encauzar a otros hacia la satisfacción de la exigencia de conocimiento del significado de la realidad. Y aquí se encuentra el primer problema, pues en un sistema educacional exitista, una sociedad elitista, donde solamente el objetivo es formar verdaderas máquinas con grados académicos(con todo el respeto que merecen quienes los poseen) que resuelven problemas, se extingue el principal espíritu de la educación que es quitar el velo a la indiferencia y alimentar la crítica y la reflexión en todo contexto, no solo el que se conoce, que no puede ser alimentada sino con lectura guiada por la autoritas.
En una sociedad dominada por el libre mercado, la sociedad chilena, donde se ha experimentado en educación lo que ni siquiera se había intentado en los países padres del neoliberalismo depredador, no puede sino tener los resultados que vemos hoy día.
Y otro problema se encuentra en el adulto, el formador, el autoritas. Después de la reforma educacional del
Ni siquiera por una consideración de desarrollo estratégico del país, pues la educación, en todas sus esferas es vista como un negocio más, donde ni siquiera caben las consideraciones de rentabilidad social, ni menos la movilidad social. El Estado es el principal beneficiado con la educación de los ciudadanos y su movilidad social, pues no es sino a través de éstos componentes que mejora sus ingresos. Para decirlo en el lenguaje del Ministro de Hacienda, un hijo de obrero (que no paga impuesto a la renta, cmo es el caso de una compañera que se graduó la semana pasada), que se titula de cualquier carrera y llega a tener un sueldo 2 veces el de su padre, le significa una mayor recaudación por impuestos. Sin contar con el aumento de la productividad, la mejor calificación que redunda en atracción para los inversionistas. Pero ni siquiera en su idioma lo entiende…
Se puede resumir a través de los siguientes aspectos:
- La educación como introducción a la realidad, significado unitario. No fragmentar en función de metas, sino que educar al hombre como tal. Un profesional antes es hombre, ser humano
- La copia de sistemas educacionales debe ser adaptada a la realidad chilena, no tergiversada ni manipulada en función de intereses mezquinos.
- Para mejorar el sistema de educación superior, hay que empezar por corregir la educación previa, pues es ahí cuando las personas somos más vulnerables a estímulos externos.
- No educar en función de paradigmas exitistas, que solamente hacen no más que estigmatizar a ciertas carreras, solo por un asunto de mercado
Un agradecimiento a quienes colaboraron en la elaboración de éste documento: Cristian Arias, Stéfano Salvatori, Diego Mundaca y P. Agostino Molteni. Sin sus comentarios y observaciones, ni una sola palabra se hubiese escrito.
Felipe Lerzundi Rivas.